Ecología contra Capitalismo
“Dos en conflicto”
Una tarde estaban sentadas en la mesa una familia, donde después de comer acostumbraban a platicar sobre sus trabajos apoyándose mutuamente. La más pequeña se llama voluntad, antes esta solidaridad, y la más grande se llama ecología, que vivían con su abuela la grande llamada
Utopía.
Esa tarde a ecología le preocupaba mucho un problema y lo compartía en la mesa; Utopía le dice: anda mi nietecita ¿por que tienes esa carita tan triste?, ¿Qué te preocupa?; los demás hermanos veían detenidamente a ecología esperando una respuesta. A ecología se le veía claramente un brillo en sus ojos; y les dice: ustedes saben que siempre estoy de buen humor, que todo me gusta, que siempre doy lo mejor, pero ahora me es imposible, me preocupa mucho mi trabajo, veo como se va destruyendo poco a poco lo que he construido, me encargo de generar conciencias, incluyo a todos en mis proyectos, mantengo un equilibrio que permite la subsistencia de la mayor biodiversidad posible, sin explotar ni excluir, invito a todos a cuidar el medio ambiente, pero no les interesa… con la voz entrecortada ecología hace una pausa que aprovecha voluntad para decir algo. Voluntad dice: no te preocupes solo necesitas seguirles insistiendo y decirles lo bien que les hace a ellos y a todos cuidar el medio ambiente.
Ecología hace un gesto de incrédula y le dice: ¿tú crees que yo he dejado de insistirles?, no, he seguido insistiendo, y un cincuenta porciento de las personas creen en mí, pero el otro porciento no están convencidos. Utopía, como era la abuela la grande, se encargaba de que sus nietos nunca perdieran las ganas de soñar, de crear, de luchar por que lo que quieren, siempre estaba muy entusiasmada pero en esta ocasión con el semblante de serenidad le dice: tu sabes que acostumbro a entusiasmarte, pero confieso que desde hace tiempo que mi nombre se ha dejado de pronunciar y me entristece, tu problema no solo es tuyo si no también mío, veo que me toca gran parte, de convencer y entusiasmar.
Solidaridad siendo el mas tranquilo de la familia y el mas unido, toma la mano de ecología, y con la otra mano le limpia sus lagrimas, que pronto es contagiado por ellas, en eso él reacciona y le dice, hermana estoy contigo, no quiero llorar, si no quiero hacer algo, convenceré a mi gente que pensemos en el otro, en nuestro hermano y ayudemos a que vuelvan a creer en ti; pero… veo que no te consuelan nuestras palabras, ¿Qué mas te preocupa?
Ecología un poco acelerada al hablar dice: es que tengo un problema con mi primo capitalismo; y ya no se como dialogar la necesidad de cuidar el medio ambiente, le propongo que reciclemos la madera, el papel, el plástico, y me dice que si, pero realmente no lo hacen, por que su tío desarrollo dice que es muy caro y no le conviene ya que tiene perdidas y bajas de dinero.
Utopía con voz tranquila, habla: “la mayoría de los seres humanos no son malos…los humanos se vuelven malos y culpables por que hablan y actúan sin imaginarse el efecto de sus propias palabras y actos. Son sonámbulos, no malvados”
[1]. Voluntad un poco molesta, estado que es muy raro en ella, habla: coméntale que al paso del tiempo tendrá muchos resultados no solo por que le saldrán mas baratos los artículos si no que cuidara el medio ambiente, la casa de todos nosotros.
Y
capitalismo me ofrece un trato, dice ecología. ¿Que trato es?, pregunta solidaridad; se trata de que los primos de capitalismo llamados mercadotecnia y televisión, asesorados por
desarrollo hagan una publicidad invitando a reciclar. Voluntad le pregunta, ¿y eso no te agrada?, te darán la publicidad que tu necesitas y que aparte no tenemos nosotros los recursos, me parece bien a mi, debería decirles que hagan alguna publicidad que diga: “vales o te vale”. Utopía que estaba comiendo casi se atraganta y le hace una advertencia: vete con cuidado voluntad, piensa bien a quien le das tus ideas.
Ecología triste aun, les comparte que el problema mas grande que ve entre ella y capitalismo, es la diferencia de criterios, que la publicidad es solo para seguir consumiendo, por causar una moda y aparentar que piensa en los demás personas, en las plantas, en los animales, en el planeta, pero no es así, me siento molesta porque no quiere dejar de producir, acumular, explotar, y no entiende que tarde o temprano el se va a acabar así mismo.
Entonces utopía respira profundo y dice, es momento en que dejes que las cosas pasen, que vean los cambios que van a ocurrir, no te preocupes van a reaccionar. Utopía lo decía con esa seguridad y experiencia que la caracterizaba. Solidaridad unido a su abuela y su hermanita voluntad le dice: ¡hagamos más y hablemos menos!.
Ecología se quedo pensativa, sabia que su máximo poder se encontraba en la presencia de su ausencia, cuando no esta en ninguna parte, su nombre y su fuerza adquiere todo el significado pleno.
[1] Frank Kafka